Grasas saturadas, evítalas lo posible.

Si queremos que nuestro cerebro se conserve mejor, deberíamos acostumbrarnos a dejar de lado las grasas saturadas y consumir solo ácidos grasos buenos.

   Todos sabemos que debemos reducir el consumo de grasas saturadas y trans. Las primeras están en los alimentos de origen animal, excepto en el pescado, y también están en la palma y el coco. Se consideran nocivas para nuestra salud, ya que contribuyen a aumentar los niveles de colesterol LDL o malo y a desarrollar arteriosclerosis. El consumo excesivo, nos lleva directamente al sobrepeso.

 

 

   Las grasas trans actúan de una manera muy similar, por lo que también son dañinas para la salud cardiovascular y el peso. Se encuentran en alimentos industrializados; como las margarinas, los platos precocinados, la bollería, la pastelería industrial, las salsas y los fritos industriales.

 

   Muy malas para nuestra memoria.

   Como ya sabemos, los ácidos grasos omega 3 y los monoinsaturados, son buenos para la función cognitiva. En cambio, el consumo de grasas saturadas y trans puede hacer que tengamos un mal funcionamiento cognitivo y una disminución de nuestra memoria a largo plazo. Y no es tan importante la cantidad que tomemos sino que tipo de grasa es.

 

   Si son malas, son peores para la depresión.

   Hay estudios que revelan que hay una relación entre la ingesta de estas grasas y el desarrollo de depresión. Se ha demostrado que las personas que las consumen en exceso presentan casi un 50% de posibilidades de padecer esta enfermedad. Igual que en los países del norte de Europa, que tienden a tomar lácteos enteros, tienen una mayor incidencia de estrés que los del sur, que toman una dieta mediterránea.

 

 

   Debemos comer algo menos de carne.

   Si igualmente queremos elegir algo de carne, las magras son una buena opción siempre y cuando les retires la grasa visible, optes por elaboraciones sencillas y evites los fritos o rebozados. También hay que tener en cuenta, que las carnes más recomendadas y que serán mas beneficiosas para nuestra salud, son las blancas como el pollo, pavo o conejo y siempre sin piel. Son más fáciles de digerir que las magras, aportan la misma cantidad de nutrientes pero contienen menos grasa y calorías.

 

   La mejor opción de todas, comer pescado.

   Nuestra mejor baza para combatir a las grasas saturadas y las trans, es comer en lugar de carne, pescado.  Es igual si azul o blanco; ya que es una alta fuente de proteínas, vitaminas y minerales.  Sus ácidos grasos omega 3 protegen a nuestras neuronas.

 

   4 reglas para reducir las grasas saturadas, y evitar envejecer antes de tiempo.

   Desgrasa los caldos. Si son caldos de ave o carne, mételo en el frigorífico una vez lo tengas echo ya que así conseguiremos que la grasa se solidifique y podremos quitarla más fácilmente.

   Lácteos, mejor desnatados. Si que es verdad que los desnatados, pierden las vitaminas liposolubles A y D; pero ya hay muchas variedades enriquecidas con estos nutrientes.

   El queso, fresco. Los quesos curados son más calóricos por su grasa saturada y colesterol. Lo bueno de los frescos es que tienen una mayor proporción de agua.

   De bollería, la menor cantidad. Sólo como un extra. Pueden llegar a aportarnos hasta un 30% de grasas y la mayoría saturada, que empobrece las neuronas.

   Ante cualquier duda consulte a su médico.

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