Alimentación en la infancia.

Problemas de alimentación en la infancia.

 Alimentación en la infancia.

   A la hora de comer el niño tiene sus preferencias y es normal que haya alimentos que le gusten más, menos y algunos no sean de su preferencia. A veces el rechazo se corresponde con sabores o texturas, como el sabor de algunas verduras, y sustituirlos por otros no sería ningún problema siempre que no afecte a las necesidades nutricionales del niño.

 

 

Pero en otros casos, estos rechazos se producen a una gran variedad de alimentos y no pueden ser eliminados ni sustituidos de su dieta. Es cuando deberíamos actuar para conseguir una conducta alimentaria adecuada.

   El rechazo a alimentos sólidos es uno de los más frecuentes; apareciendo normalmente cuando la madre pasa de triturar la comida a no triturarla.

   En los primeros intentos de dar comida sólida al niño se producen momentos difíciles; el niño se atraganta, le cuesta masticar.

 La madre tarda más en darle de comer, tiene que aguantar las protestas del niño, le preocupa que coma menos y que pierda peso, etc. Por todo esto, la madre vuelve a dar el alimento triturado al niño y éste no sólo lo acepta sino que come rápidamente. Esta situación es un obstáculo en el aprendizaje tanto de la madre como del niño en la evolución de la alimentación .

   Cuando se le obliga a un niño que coma sin hambre, asocia  la actividad de comer con algo desagradable.

   Lo más frecuente es que el niño se niegue a comer en determinadas situaciones: si no ve la tele, si no le da la madre, etc.

   ¿Qué podemos hacer, cuando hay un problema con la alimentación en la infancia?.

   Si el rechazo se produce por el sabor de los alimentos, podemos mezclarlo con otros que sean del agrado del niño para así enmascarar su sabor. Pero esta estrategia sólo debe considerarse de manera transitoria. Siendo necesario ir aumentando progresivamente la cantidad de alimento cuyo sabor era rechazado hasta que llegue a comerlo sin mezclarlo.

   Ante la negativa a comer si no se dan ciertas circunstancias como no comer solo y que la madre tenga que darle el alimento. Debemos reflexionar si el niño tiene las habilidades necesarias para comer solo. Por tanto la negativa es una búsqueda de atención materna. Si la dificultad que le supone comer él solo es debido a un inadecuado aprendizaje de los hábitos de autonomía.

   Si lo que rechaza el niño es comer alimentos sólidos. Es conveniente comenzar con la comida que puedan dedicar más tiempo y seleccionar algunos alimentos que más le guste al niño para ofrecerle pequeñas cantidades sin triturar.

    El tiempo que tardan en comer la comida que se le ofrece.

   La edad del niño, el hambre que tenga, lo apetitosa que le resulte la comida, la cantidad de comida, la habilidad para manejar los cubiertos, etc.. Son cosas  de las que depende el tiempo que tarda en comer el niño. Lo primero que debemos reflexionar es que si el tiempo que tarda el niño en comer es realmente un problema para él o realmente lo es para los padres que no disponen de mucho tiempo para la comida.

   Si un niño come demasiado lento puede ser porque la comida realmente no le guste o porque le es complicado tragar como sucede con la carne, que el niño mastica y mastica. En estos casos si le obligamos a tragárselo pueden producirse arcadas y vómitos.

   La lentitud al comer puede ser también una forma de reclamar la atención de los padres.

 

 

   Algunas sugerencias: sobre la alimentación en la infancia.

   En el caso que el niño se demore demasiado hay que eliminar las actividades que entretienen al niño mientras come. 

   No dar al niño ningún alimento entre comidas.
   Procurar que no coma nada antes de empezar a comer.

   Prever las posibles peticiones o comportamientos que puedan interrumpir las comidas (lavarse las manos, ir al baño, pedir agua, etc.), procurando que los lleve a cabo antes de sentarse en la mesa.

   Eliminar o quitar la mesa o de su alcance todos lo objetos que puedan distraer al niño.
al niño, señalando el reloj, de cómo lo está haciendo. No deben hacerse otro tipo de comentarios durante las comidas.

   Vómitos.

   Estando el niño sano, el vómito puede aparecer en algunos problemas de alimentación. Cuando se come muy deprisa, cuando se le obliga a tragar la bola de alimento, cuando se le fuerza a comer, etc.

   En estas y otras situaciones el vómito pone fin al problema; ya que al ser una situación que alarma a los padres. Lo normal es que abandonen sus intentos de forzar al niño a que coma o que trague. Antes estas circunstancias; el niño se da cuenta fácilmente que cuando vomita los padres se alarman y puede aprender a mantener esta conducta .

   Por otra parte, el vómito también puede aparecer sin que esté vinculado a un problema de alimentación. Sino como rechazo a alguna situación diferente a la comida, como por ejemplo el tener que ir al colegio.  El niño puede aprender que vomitando no le lleven al colegio.

Alimentación en la infancia

¿Qué hacer?.

   En primer lugar, debemos descartar que el vómito se deba a un problema orgánico.

   Normalmente, los vómitos persistentes está relacionados con algún problema de la alimentación; rechazo de alimentos sólidos, comer demasiado rápido, asco antes algún sabor, etc.; y solucionando este problema suelen desaparecer los vómitos. Sin embargo, pueden darse situaciones en la que los vómitos se mantienen por sus consecuencias; atención de los padres, recibir alimento especial, no ir al cole, etc.. En estos casos debemos indagar cuáles son las ganancias secundarias que el niño obtiene como consecuencia del vómito.

   Todo lo aquí expuesto es tratado de manera general y no para ningún niño en particular. Debiéndose analizar cada caso y consultar a los especialistas: pediatras, psicólogos, etc.

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