La Gota, !no mas dolor¡

La Gota, !no mas dolor¡

  La Gota, una alimentación saludable es indispensable para prevenirla y atenuar los efectos de esta enfermedad que afecta las articulaciones.

 

 

   Prestamos atención cuando surgen los primeros dolores en las articulaciones, casi siempre en las extremidades inferiores. Suele ser un dolor fuerte, intenso y en algunos casos puede obligar a la persona a permanecer inmóvil. Es la gota, una forma de artritis o inflamación de las articulaciones, relacionada principalmente con los hábitos y calidad de la alimentación.

   Desde hace mucho tiempo se hablaba de la gota, considerada entonces la enfermedad de los reyes. Simplemente porque se asociaba a los excesos en la alimentación y al consumo de bebidas alcohólicas.

   Se encuentran afectadas 3 de cada mil personas por esta enfermedad. La mayoría de quienes se ven afectados por este problema son adultos hombres, generalmente sobre los 40 años de edad.

   El riesgo de esta enfermedad es alto en una parte de la población, que desde edad temprana presentan una dieta poco equilibrada y malos hábitos alimentarios que pueden ocasionar casos de obesidad, diabetes, patologías coronarias y también afecciones reumáticas como la gota.

El problema de las purinas.

   La gota es una enfermedad metabólica que aparece sin avisar y se hace sentir con intesidad desde el primer momento. El dolor agudo, inflamación y enrojecimiento de la piel afecta principalmente las articulaciones de pies o tobillos.

   Se asocia a un deficiente metabolismo de las purinas, que son sustancias productoras de ácido úrico el que normalmente se elimina con la orina  y que llegan al cuerpo a través de los alimentos o son generadas por el mismo organismo.

   El aumento sin medida en los niveles de ácido úrico disuelto en la sangre, se puede desencadenar la formación de pequeños cristales que quedan depositados en las articulaciones. El organismo reconoce la presencia de cuerpos extraños provocando una acción defensiva que incluye inflamación de las articulaciones y del tejido que las rodea, enrojecimiento y dolor en la zona afectada.

   El desarrollo de hiperuricemia en una persona puede ser producida por factores hereditarios, obesidad, excesos en la alimentación e ingesta de alcohol, también el uso de ciertos medicamentos para la hipertensión y enfermedades renales.

   El primer indicio de gota generalmente aparece como un ataque agudo en alguna extremidad comúnmente el dedo gordo del pie, este problema puede llegar a tener consecuencias mucho más graves. Cuando el daño en las articulaciones se vuelve progresivo, se puede llegar a presentar un cuadro de gota crónica o artritis gotosa que incluso le puede provocar temporalmente una limitación en los movimientos de su extremidad afectada.

  Hay todavía una amenaza mayor vinculada a la gota: el daño renal. En algunos casos, un nivel elevado de ácido úrico en la sangre causa en la persona la formación de cálculos renales, dado que los cristales de ácido úrico se empiezan a acumular en los riñones, afectando su funcionamiento.

La clave es una buena alimentación.

   Cuando se produce el primer ataque de gota, esta puede repetirse nuevamente de forma más intensa y frecuente, por lo que es importante acudir al diagnóstico médico. 

   Si se ha producido un ataque agudo de gota, normalmente se aconseja reposo, aplicación de frío local y elevación de la extremidad comprometida, junto con la administración de fármacos por tiempo suficiente a fin de controlar la inflamación.

   Para enfrentarse esta enfermedad es importante reducir todos aquellos factores que hacen posible el aumento del nivel de ácido úrico en la sangre. Esto sitúa el cuidado de la dieta y los hábitos alimentarios como pieza clave de cualquier tratamiento de este tipo.

  La dieta recomendada para los que sufren de gota contempla comidas ricas en carbohidratos (panes, masas, arroz) y escasas en consumo de grasas. Se aconseja el consumo bajo o moderado de carnes, pescados y pollos, espinaca, espárragos, arvejas secas, lentejas y sus derivados.

  Se recomienda consumir alimentos como quesos, huevos, leche y vegetales, eliminar la ingesta de alcohol de nuestros hábitos y consumir agua a fin de poder facilitar la eliminación de ácido úrico del organismo.

Uso de medicamentos.

   En casos de accesos agudos de gota se aconseja el uso de medicamentos orales para el tratamiento eficaz y rápido.      Cuando se producen cuadros crónicos de gota o cuando se mantienen muy altos los niveles de ácido úrico en la sangre, el tratamiento debe apuntar a intentar reducir estos índices a través de medicamentos que actúen a largo plazo.

  Se debe incluir en el tratamiento medicamentos que bloquean la formación de ácido úrico y otros que ayudan a su eliminación vía renal. Ambos tipos de fármacos cumplen una función hipouricémica en casos de gota primaria y secundaria.

Prevenir la gota con alimentos.

   El mejor tratamiento para esta enfermedad comienza siempre por el cuidado de nuestra alimentación. Mantener una dieta saludable, en la que se tenga controlado el nivel de purinas que se ingieren a través de los alimentos, es imprescindible para el tratamiento exitoso de la enfermedad.

   Aquí mostramos algunos de los alimentos que puedes comer y aquellos cuyo consumo debes limitar.

Alimentos Prohibidos.

  1. Mariscos
  2. Pescado azul.
  3. Atún
  4. Sardinas
  5. Riñones
  6. Hígado
  7. Pavo
  8. Consomés

Alimentos de consumo moderado.

  1. Carnes rojas
  2. Pescados
  3. Legumbres
  4. Espárragos
  5. Champiñones
  6. Tomates
  7. Espinacas
  8. Coliflor
  9. Habas
  10. Alcohol
Alimentos Permitidos.
  1. Leche
  2. Queso
  3. Frutas
  4. Huevos
  5. Cereales no integrales
  6. Patatas
  7. Verduras
  8. Azúcar
  9. Café y té
  10. Infusiones de hierbas
  11. Zumos naturales
  12. Agua mineral
  13. Condimentos

 

 

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