La dieta en la menopausia.

La dieta en la menopausia.

La dieta en la menopausia.

   Este en un periodo durante el cual las hormonas femeninas disminuyen con rapidez, esto supone una serie de cambios fisiológicos por la falta de estrógenos que dan lugar a estados de ansiedad, sofocos, irritabilidad, etc. Esta es una etapa de mayor vulnerabilidad para la mujer, para mantener una buena calidad de vida es necesaria una atención ginecológica, endocrina y nutricional individualizada.

 

 

 

 

   Influencia de la alimentación.

   Entre los factores nutricionales el más importante es la ingesta de calcio; hay que tener en cuenta que sólo el 20% de las mujeres en edad de menopausia realizan una ingesta de calcio superior a 900mg/día.

   Favorecen el desarrollo de la osteoporosis, las deficiencias de fósforo, magnesio, vitamina K, vitamina C, cobre y zinc y maganeso.

   Para su tratamiento se utiliza principalmente la suplementación con hormonas sexuales, por lo que, depende de los síntomas que presente cada persona.

   Se ha descubierto que determinados componentes de alimentos vegetales tienen una función parecida a los estrógenos como son los fitoestrógenos. Las más comunes son las isoflavonas de la soja, que mejoran el perfil lipídico, mientras que, disminuye el colesterol plasmático.

   Las complicaciones que se producen en esta etapa fisiológica, no siempre se pueden evitar, por ello la mejor prevención es una alimentación equilibrada durante toda la vida.

  

   Recomendaciones nutricionales.

    Aumentar la actividad física, porque, ayuda a la fijación del calcio. Se recomienda caminar 30 minutos tres días a la semana.

   Tomar el sol, durante un tiempo moderado, hace que sinteticemos la vitamina D y fija el calcio en los huesos, también la vitamina D aumenta la absorción intestinal de calcio y de fósforo, favoreciendo la mineralización.

 

 

   Tener una ingesta calórica adecuada.

   Disminuir el consumo de grasa saturada, para prevenir las enfermedades cardio vasculares y de azúcares sencillos.

   Tener una alimentación rica en Calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio.

   Consumir alimentos ricos en fibra como verduras y fruta, tienen muchos antioxidantes y previenen la obesidad y sobrepeso.

    Aumentar el consumo de pescado, y así mismo, disminuir el de carne.

   Evitar dietas hiperproteicas, porque, disminuyen la absorción de calcio.

   No fumar ni beber alcohol, puesto que, esto favorece la descalcificación ósea.

   Tener una buena hidratación.

   Ante cualquier duda consulte a su médico.

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