Celíaco, ¿si lo eres?, esto te interesa …

 Consejos si eres celíaco, alérgicos al trigo y sensibles al gluten.

  Celíaco, se le suele decir, al que no puede comer harina de trigo, parece que es el fin del mundo y que no va a poder alimentarse nunca más. Eso no es verdad, por suerte para los celíacos, alérgicos al trigo y sensibles al gluten, existen muchas otras harinas sin gluten que pueden sustituir a la harina de trigo.

 

 

   Seáis celíacos o simplemente estéis cansados de utilizar siempre la misma harina tenéis multitud de opciones de harinas sin gluten que os harán disfrutar mucho en la cocina.

   Existen harinas hechas con otros cereales, frutos secos o leguminosas que funcionan muy bien.

 

Harina de arroz.

   Es una harina sin gluten, y por su alto contenido en almidón, es ideal para utilizarla como espesante en las salsas. Esta harina es complicada de utilizar en exclusiva para hacer pan o masas que necesiten levar porque no tiene las suficientes proteínas, pero puede utilizarse mezclándola con otras harinas.

   Conserva muchas de las propiedades del arroz, por lo que tienen un alto contenido en proteínas, minerales y vitaminas del grupo B.

 

Harina de maíz.

   Es una de las principales harinas que se utiliza como sustitutivo de la harina de trigo. Es rica en minerales, hidratos de carbono y vitaminas B, E y A. Igual que la harina de arroz, puede combinarse para hacer pan o como un gran espesante de salsas.

 

Harina de teff.

   Cereal originario de Etiopía que no tiene gluten. Contiene los 8 aminoácidos esenciales necesarios para el ser humano y  buena cantidad de fibra. Es ideal para hacer masas que necesiten levar por su alta concentración de proteínas.  Nutricionalmente es mejor que la harina de trigo.

 

Harina de mijo.

   Es un cereal muy rico en magnesio, hierro y fósforo. No contiene gluten y aventaja al trigo en cuanto a su contenido en minerales y magnesio. Tiene más proteínas que el trigo, arroz o maíz y puede utilizarse para hacer pan sin gluten.

 

 

 Harina de quinoa.

   Es excelente para las personas que hacen una dieta estrictamente vegetariana por su alto valor nutricional. Fácil de encontrar en las herboristerías o tiendas de nutrición. No contiene gluten y ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares y óseas.

 

Harina de trigo sarraceno.

   Este es un pseudo-cereal, es decir su perfil nutricional es como una semilla pero se prepara y tiene la apariencia de un cereal. Contiene vitamina P que ayuda a prevenir los infartos, la hipertensión y las hemorragias. No contiene trigo ni gluten y es prácticamente igual de nutritiva que la harina de trigo. También se conoce como alforfón.

 

Harina de amaranto.

   Su gran cantidad de proteínas, entre el 15 y el 18% del total de la semilla, lo han convertido en uno de los mejores cereales. En consecuencia, es muy recomendado para tratamientos de desnutrición y anemias.

   Ideal para hacer masas y panes sin gluten.

 

 Harina de garbanzo.

   Posee alto valor nutricional, por lo tanto, es,magnífica para sustituir la harina de trigo en variadas recetas para el celíaco. Es utilizada en la India para hacer masas.

  Los rebozados ganan en sabor al realizarlos con esta harina para el que sea celíaco.

 

  Harina de soja.

   Puede encontrarse en establecimientos especializados, con grasas completas (donde se conservan todos sus aceites naturales) y “desgrasada” (eliminando todos los aceites durante su elaboración). Contiene  fósforo y es útil para hacer pan.

 

Harina de altramuz.

   El altramuz es un buen sustituto para las personas que no pueden tomar soja o gluten. También, posee un alto  valor proteico, lo que convierte a esta harina sin gluten en una de las mejores para hacer pan.

 

Harina de almendras.

   Contiene un alto nivel de potasio y bajo de sodio, por lo tanto, ayuda a bajar el colesterol, regular la presión arterial, y a estabilizar los niveles de azúcar e insulina en el cuerpo. Brinda un rico sabor a las pastas y panes.

 

Harina de castañas.

   Es uno de los frutos secos menos calóricos, ya que su composición nutricional se parece más a la de los cereales que a la de los frutos secos. Son ricas en carbohidratos y tienen muy bajo contenido en grasas.

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